1978 S.R.M Norma Testa Hegenbarth Broce


Vigésima Primera Reina de la Calle Abajo de Las Tablas 1978.

De bella figura y escultural cuerpo. Su carnaval ha sido uno de los más lujosos de la historia, con presentaciones de carros alegóricos con efectos de movimiento, y vestuario de fina confección y materiales suntuosos.

El trono, un castillo de cuentos de hadas, fue monumental y de gran originalidad y belleza. El sábado lució una esplendorosa alegoría marina cuya figura central fue una colorida estrella de mar con tentáculos movibles en medio de los cuales bailaba la majestad; además de caracoles e hipocampos que se movían.

El domingo, en armonía con el tema de coronación y del trono, fue monárquico inglés, y el carro representaba un carruaje tirado por caballos, mismo que movía las ruedas y los caballos las patas y cabezas. Un lujoso manto con figuras en al torre lieve y abundante pedrería extranjera, complementó junto a la corona y cetro tipo imperiales, la impecable presentación de la noche, incluido el fastuoso vestido de coronación todo realizado en tela de fino encaje con bordados dorados.

El lunes fue inolvidable y de grandioso lujo con sus aves exóticas con movimiento en las alas, el carro que representaba un árbol sobre el cual se ubicaba una jaula que daba nombre al tema de la alegoría, “La Jaula de Cristal”, y el hermoso disfraz de fina pedrería y plumaje multicolor de la soberana.

Hermoso y muy bien realizado fue el carro del martes de carnaval: una alegoría delas joyas, peinetas y peinetón del aderezo de la pollera de tamaño y acabados impresionantes. La soberana lució como hija de su madre, la gran folklorista nacional, una bellísima pollera, toda una pieza de arte, que muchos confundían como pintura por sus finos detalles, técnica inusual en su en su confección.

“El Carro Carioca” fue la presentación del carnavalito, fantasía de la cultura carnavalesca de Río de Janeiro, muy colorida y llena de motivos de tal región, como: guitarras y panderetas, además del vestuario tipo disfraz étnico de aquella región del Brasil.

La cantidad de fuegos fue tal, que no se quemaron en su totalidad, sino que durante el año se vendieron a los pueblos vecinos para sus fiestas patronales.