2002 S.R.M Ana Cristina Mojica Vergara


Cuadragésima Tercera Reina de la Calle Abajo de Las Tablas 2002.

Reina muy hermosa, de gran carisma y dinastía, poseedora de uno de los rostros más finos y bellos de la historia de la celebración carnavalesca nacional. Sobrina nieta de la legendaria Dorinda Díaz, y prima del gran “Chale”, pilares históricos de la tuna.

Fue la reina de las actividades multitudinarias, iniciadora de las fiestas en el centro turístico de la ciudad capital, “Los Pueblitos”, hoy tradición anual impostergable. Aún recordamos su entrada a la matanza en “El Afroantillano”, vestida según la misma cultura del lugar, en auto deportivo convertible rojo decorado con guirnaldas de orquídeas. La reacción pública fue tal, que lanzaban vivas y vítores al son de la murga y con el muy tableño fondo de fuegos artificiales. Para Año Nuevo presentó espectacular despliegue de lujo en carro y disfraz con el tema “La Constelación de Capricornio”, muy colorido y con abundante plumaje. Muchos cohetes y morte- ros anunciaban a una reina bella, llena de brillo y mucha alegría y carisma.

Ese Año Nuevo, la Calle Abajo implantó una nueva fiesta que ya se ha convertido en tradición: Se celebraron culecos por primera vez, y nuestra tuna fue la única en el Parque Porras, ya que la Calle Arriba no salió. La parranda verdaderamente fue sensacional, pues además de las presentaciones carnavalescas de rigor, el pueblo y las tunas fueron convocados por dos artistas famosos de la música típica panameña, para rodar un video musical con escenas alegóricas. Otra vez, Calle Abajo dijo presente y estuvo con su reina sola en la filmación.

Del carnaval son de feliz memoria los grandiosos carros y disfraces de culecos, de temas y realizaciones diferentes para cada día: “Bailaora Sevillana”, el sábado; “Coral de las Profundidades Marinas”, el domingo; “Fiesta Casino”, el colorido lunes, y el martes, la reina representaba un hermoso y exótico “Quetzal”, de nuestros bosques tropicales.

El homenaje a la Reina Isabel II de Inglaterra con el tema “La Guerra de las Rosas”, el sábado por la noche, con gigantescos carros de gárgolas y cúpulas. Su vestuario de coronación no fue menos lujoso: el vestido todo elaborado en piedras del Rin, estrás y cristales austriacos, de gran labor y fina hechura.

Inolvidable fue el lunes de carnaval con su alegoría de la leyenda chibcha de “Eldorado”. El martes de carnaval hizo gala de su gran donaire en el movimiento de su bellísima pollera aderezada con joyero de antigua tradición, ganadora del primer lugar en su categoría y de la me-dalla “Pablo Epifanio” al mejor joyero original en el Festival Nacional de la Pollera, de Las Tablas, aquel año. Esta noche, calle abajo presentó una fantasía ubicada en la belleza de la flora y fauna de los ríos de nuestro paisaje nacional, con dos carros, de los que sobresalía el de la reina con abundancia de elementos de nuestra naturaleza santeña, y una gran roca rupestre sobre la que bailaba Ana Cristina y debajo de la cual, había cascadas de agua.

El topón fue memorable por la quema de fuegos y la euforia de la tuna: “Ésta es una tuna con la moral en alto por el triunfo”, citamos al famoso folclorista.